Pensar la escena: seis diálogos para imaginar nuevas formas de producir las artes escénicas
En el marco de la 26ª edición del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), el Primer Encuentro APPEAE reunió durante dos jornadas a referentes nacionales e internacionales para debatir sobre los desafíos y transformaciones que atraviesan la producción y la gestión de las artes escénicas. Seis Diálogos para la escena futura pusieron en conversación distintas perspectivas sobre modelos de producción, movilidad, tecnologías, sostenibilidad, públicos y nuevas cartografías para el sector.
Las formas de crear, producir, gestionar, financiar, exhibir y hacer circular las artes escénicas están cambiando. También cambian los públicos, las tecnologías, las condiciones de sostenibilidad y las formas de cooperación. Frente a estas transformaciones, el Primer Encuentro APPEAE – Pensar el futuro de la producción de las artes escénicas propuso durante el 18 y 19 de septiembre un espacio para detenerse a pensar qué herramientas existen, qué modelos necesitan transformarse y qué nuevas posibilidades pueden construirse colectivamente.
En el marco de las Actividades Especiales de la 26ª edición del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), los seis Diálogos para la escena futura reunieron a referentes de Argentina, Chile y España en el Hall Alfredo Alcón del Teatro San Martín. Las conversaciones fueron abiertas y gratuitas y contaron también con una activa participación del público, que sumó preguntas, experiencias y perspectivas a los debates. En la apertura del Encuentro, Paula Travnik, presidenta de APPEAE, señaló una de las ideas que atravesaría las dos jornadas: “Cuando nos encontramos y trabajamos en red y de forma colectiva también estamos construyendo el futuro de las artes escénicas.”
Esa perspectiva estuvo presente en los seis Diálogos: la necesidad de pensar el campo escénico como un ecosistema, donde los distintos actores, modelos, territorios y dimensiones de la actividad se relacionan entre sí y donde las respuestas a los desafíos actuales difícilmente puedan construirse de manera aislada.
El primer Diálogo, “La crisis de los modelos de gestión y producción del siglo XXI”, puso sobre la mesa la necesidad de revisar las formas en que se piensan y desarrollan los proyectos escénicos. Pamela López, gestora cultural y consultora especializada en artes escénicas, internacionalización y desarrollo de públicos, propuso desplazar la mirada centrada exclusivamente en una obra para pensar en un ecosistema y en procesos de gestión más estratégicos. Cynthia Edul, directora de Paraíso Club y de la Maestría en Gestión Cultural de la Universidad de San Andrés, señaló la crisis que atraviesa el esquema de salas basado en el autofinanciamiento y la rentabilidad, y planteó la necesidad de repensar integralmente un sistema que hoy limita las posibilidades de crecimiento y las condiciones para la creación.
También apareció la necesidad de ampliar las perspectivas sobre el campo cultural. Enrique Avogadro, consultor creativo y exministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, planteó la posibilidad de pensar las industrias creativas desde múltiples formatos y ecosistemas, y destacó el valor de ocupar esos bordes, discutir incluso cuestiones el precio de las entradas. Gustavo Uano, teatrero, gestor, productor, docente y exdirector del Instituto Nacional del Teatro, puso el foco en la necesidad de renovar el bagaje de herramientas con el que se viene trabajando y aportó una perspectiva vinculada al teatro de las provincias. También señaló el valor de la experiencia escénica frente a un contexto atravesado por las pantallas.
La pregunta por los modelos de producción continuó en el segundo Diálogo, “Nuevos paradigmas de la movilidad en las artes escénicas”. Allí se abordaron las transformaciones en las formas de crear y circular, los objetivos que orientan los proyectos de movilidad y la importancia de la coproducción. Carlota Guivernau, gestora cultural y especialista en movilidad y cooperación internacional de España, señaló que la manera de crear ha cambiado y que los artistas necesitan definir con claridad sus objetivos al momento de pensar la movilidad. También destacó la necesidad de inversión para girar y el papel clave de la coproducción. Deby Staiff, gestora y productora cultural especializada en circulación y cooperación en artes escénicas, puso el foco en la incertidumbre como parte de la realidad actual del sector y en la importancia de fortalecer un mercado interno que permita luego proyectarse hacia otros territorios. También planteó la necesidad de que artistas y productores piensen conjuntamente el alcance real de los proyectos. Las conversaciones también incorporaron una mirada sobre las políticas y condiciones que hacen posible la circulación de los proyectos, así como los desafíos que atraviesan las redes internacionales de cooperación.
El tercer Diálogo, “IA y nuevas tecnologías para la escena”, abrió una conversación sobre las transformaciones que las herramientas digitales están produciendo en las prácticas de creación y producción. Tolchx, artista visual especializado en tecnologías generativas, puso el foco en el lugar de lo humano en la toma de decisiones y en el vínculo con la inteligencia artificial. La reducción de las barreras técnicas está generando nuevas posibilidades de creación y democratizando el acceso a determinadas herramientas, pero también plantea la necesidad de revisar cuánto y qué se delega en estas tecnologías. Por su parte, Irina Sternik, periodista especializada en tecnología y cultura digital, puso el foco en la velocidad con la que se actualizan estas herramientas y en la necesidad de avanzar hacia criterios éticos y buenas prácticas en el uso de la inteligencia artificial. Desde Alternativa, Juan Zuluaga Bolívar, responsable de proyectos y desarrollo de la plataforma, compartió experiencias vinculadas con la automatización de procesos y el desarrollo de nuevas metodologías de comunicación. Más que ofrecer respuestas cerradas, el diálogo permitió poner en común una serie de preguntas sobre cómo incorporar estas tecnologías sin perder de vista las decisiones, los saberes y las prácticas que constituyen el trabajo escénico.
La segunda jornada comenzó con “Dimensiones de la sostenibilidad en la producción escénica”, una conversación que permitió ampliar la idea de sostenibilidad más allá de su dimensión económica. Romina Sánchez Salinas, especialista en políticas culturales y gestión pública, compartió los resultados de un relevamiento realizado desde el Consejo Federal de Inversiones y señaló el valor del intercambio no monetario y de las redes entre provincias y ministerios federales en un contexto de contracción de las políticas de fomento. También destacó la existencia de una infraestructura cultural federal que muchas veces permanece invisibilizada.
Nicolás Conde, productor, gestor cultural y parte de la consultora Ñandú, especialista en perspectiva medioambiental en el sector de las artes escénicas, planteó que el sector ya desarrolla prácticas sostenibles y que el desafío está en encontrar formas de formalizarlas y ponerlas en valor, reivindicando también los oficios escénicos que ya incorporan esta mirada. Natalia Calcagno, especialista en políticas culturales y referente clave de los sistemas de indicadores culturales de la Argentina destacó la enorme capacidad instalada de las artes escénicas en Argentina y la importancia de la diversidad cultural para pensar estrategias de sostenibilidad. Frente a un escenario complejo, señaló que “no hay una receta, pero existe información” para desplegar múltiples estrategias.
El quinto Diálogo, “La reconfiguración de los públicos: participación, creación y comunidad”, puso en discusión una dimensión central para el desarrollo de las artes escénicas. Mariana Aramburu, especialista en desarrollo de públicos y parte de la consultora Enfoques Consumos Culturales, señaló la necesidad de dejar de pensar en un público homogéneo para comenzar a hablar de públicos, reconociendo que sus prácticas y formas de vincularse con las propuestas culturales han cambiado, especialmente después de la pandemia.
Javier Ibacache, crítico, gestor cultural y especialista en desarrollo de públicos en Chile, planteó una tensión especialmente relevante: muchas veces el sector termina hablándole a los mismos públicos y, en consecuencia, “se habla a sí mismo”. Llegar a otros públicos implica tiempo, inversión y decisiones de gestión y producción.
Sonia Jaroslavsky, pionera Argentina en desarrollo de públicos destacó que la formación de públicos es un proceso progresivo y constante que requiere inversión y políticas públicas sostenidas. También señaló que algunos modelos de gestión provenientes de otros territorios no necesariamente responden a las características del contexto local. La discusión permitió poner en evidencia que la relación con los públicos no puede pensarse como una instancia posterior a la producción, sino como parte constitutiva de los proyectos y de las políticas culturales.
El sexto y último Diálogo, “Nuevas cartografías para la producción: co-exhibición, coproducción y modelos mixtos de gestión público-privada”, reunió perspectivas provenientes de distintos ecosistemas de la actividad escénica: el teatro comercial nacional, la coproducción internacional, la gestión pública y el teatro independiente. La conversación permitió observar cómo estos sistemas se relacionan, se cruzan y comienzan a desarrollar modelos híbridos de producción y gestión.
Jon Goransky, productor teatral y director del Grupo La Plaza y del Teatro Metropolitan, compartió experiencias vinculadas con nuevas lógicas dentro del circuito comercial y con la búsqueda de nuevos públicos y de formas de extender la vida de los proyectos. Señaló que no toda obra desea circular por Avenida Corrientes y destacó la aparición de nuevos espacios y lógicas de programación dentro del circuito comercial.
Aldana Illán, Directora Ejecutiva del Consejo Provincial de Teatro Independiente (CPTI), que apoya, impulsa y promueve la actividad teatral independiente de la Provincia de Buenos Aires, abordó el rol de las políticas públicas en la construcción de modelos híbridos y en el diseño de estrategias de gestión colectiva. Desde el CPTI, destacó la importancia de incorporar la preproducción al diseño de las políticas públicas y señaló cómo, desde la propia política pública, se pueden impulsar dimensiones de la sostenibilidad a través de mecanismos de asociatividad del sector. Desde España, Rafa Romero de Ávila, productor y gestor cultural especializado en cooperación y producción escénica internacional, puso el foco en la necesidad de superar las distancias entre los distintos roles y sectores: “Lo público y lo privado tiene que ir de la mano, no hay forma de hacerlo de otra manera. Para tener una programación completa debemos coexistir.”
La conversación permitió pensar la producción escénica desde una perspectiva de coexistencia: distintos modelos, circuitos y formas de gestión que pueden vincularse para ampliar las posibilidades del campo.
A lo largo de los seis Diálogos aparecieron problemas diferentes, pero también una serie de preguntas comunes: cómo sostener los proyectos, cómo fortalecer las redes, cómo ampliar los públicos, cómo circular, cómo incorporar nuevas herramientas y cómo construir modelos de producción capaces de responder a contextos cada vez más complejos. La diversidad de perspectivas también estuvo dada por la procedencia de quienes participaron. El Encuentro contó con la presencia de socixs de APPEAE provenientes de Córdoba, Tucumán, Mendoza y San Juan, junto con profesionales y referentes de distintas regiones de Argentina y del exterior.
Esa dimensión federal forma parte de una de las búsquedas centrales de APPEAE: generar espacios donde las experiencias puedan encontrarse, circular y producir conocimiento colectivo. Pensar el ecosistema escénico implica también descentralizar saberes, reconocer experiencias diversas y construir redes que conecten territorios y modelos de trabajo diferentes.
Los seis Diálogos no buscaron ofrecer respuestas únicas. Propusieron, en cambio, poner en relación perspectivas que muchas veces circulan por caminos separados y abrir nuevas preguntas sobre el presente y el futuro de la producción escénica. Porque pensar la escena que viene también implica pensar cómo nos organizamos, cómo cooperamos y qué redes somos capaces de construir para hacerla posible.
El Primer Encuentro APPEAE – Pensar el futuro de la producción de las artes escénicas fue posible gracias al acompañamiento de Fundación Santander Argentina, a través del Régimen de Promoción Cultural (Mecenazgo) del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, y el apoyo de Alternativa. También contó con la participación de jóvenes de la carrera de Gestión de Medios y Espectáculos de UADE, que se sumaron como meritorixs de sus Prácticas Profesionales Supervisadas y acompañaron las jornadas realizando tareas de orientación al público y registro fotográfico y audiovisual.